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Bienvenido a mi vida!

Sobre Hicham El Hafed

Mi nombre es Hicham El Hafed, y mi historia es un viaje de superación y perseverancia. Nací el 29 de Mayo de 1997 en Marruecos y mi vida cambió drásticamente cuando, a los 9 años, llegué a Marbella en estado de coma. Fue gracias a la Cruz Roja y a un visado humanitario que pude ingresar en el Hospital Materno Infantil de Málaga. Allí, me diagnosticaron agammaglobulinemia, una enfermedad que me hace propenso a infecciones recurrentes y que ha requerido un tratamiento crónico.

Esta condición, conocida como enfermedad de Bruton (Agammaglobulinemia – XLA), marcó profundamente mi infancia y adolescencia. A pesar de los constantes desafíos de salud, nunca permití que esto obstaculizara mis ambiciones. Con una madre cocinera y sin medios económicos, comenzamos desde cero en un país nuevo, enfrentando barreras de idioma, cultura y situación legal. Sin embargo, estas adversidades solo me fortalecieron.

Mi educación formal fue intermitente debido a mi enfermedad. Asistí a una escuela pública hasta los 16 años, pero mi presencia era esporádica. A pesar de dejar la educación secundaria obligatoria, nunca dejé de aprender. Me sumergí en el mundo de la programación y la ciberseguridad de manera autodidacta, habilidades que me abrieron las puertas al mundo laboral desde muy joven.

A los 18 años, intenté retomar mis estudios para adultos, pero pronto me di cuenta de que mi pasión no estaba en las aulas tradicionales. Continué trabajando en ciberseguridad y soporte técnico administrativo de sistemas, lo que me llevó a la compañía holandesa Openprovider. Allí, tuve la oportunidad de liderar un proyecto innovador: Procys.

Procys nació de la necesidad de automatizar procesos manuales y aburridos en empresas. Nuestra inteligencia artificial se especializa en simplificar tareas como el procesamiento de documentos automáticamente, una solución que hoy beneficia a numerosas compañías. Dirigir este proyecto desde Madrid ha sido un reto y un orgullo.

La vida con Agammaglobulinemia ha sido un camino de constantes obstáculos. Cada día representa un desafío: desde la asistencia a clases y eventos sociales hasta la gestión de mi salud en el lugar de trabajo. A pesar de estas dificultades, he aprendido a adaptarme y a buscar soluciones creativas.

Siempre he buscado mantener una actitud positiva. A pesar de saber que mi condición es crónica, busco vivir cada día al máximo, creando recuerdos con las personas que quiero y encontrando motivación en mi trabajo y en mis pasiones, como el deporte y la música.

Para aquellos que enfrentan desafíos similares, quiero decirles que es normal sentirse abrumados, pero también es importante recordar que somos más que capaces de superar estos retos. Para las familias y amigos de quienes viven con XLA, les animo a ser abiertos y honestos, y a no subestimar la capacidad de sus seres queridos para enfrentar sus desafíos.

Finalmente, me gustaría compartir un mensaje de esperanza y fortaleza. Los desafíos de salud son oportunidades para aprender y crecer. A través de mi experiencia, he aprendido la importancia de la autoinversión, tanto en la salud física como mental. No importa las adversidades que enfrentemos, tenemos la capacidad de superarlas y encontrar nuestro propio camino hacia el éxito y el bienestar.

Si te sientes identificado con mi historia y necesitas hablar, no dudes en contactarme a través de mis perfiles de LinkedIn, Instagram o mi correo electrónico [email protected]. Estoy aquí para compartir, escuchar y apoyar.

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